Capitulo 5, 6 y 7 El Vendedor mas Grande del Mundo
CAPITULO: 5
Hafid durante todo el camino de regreso a Jerusalén pensaba en alguna excusa que le daría a Pathros sobre el manto que había regalado porque si decía la verdad se burlarían de él.
Al llegar se encontró con Pathros; el cuál lo llamo sorprendido por tan brillante estrella que veía. Le preguntó a Hafid que si había visto la estrella y lo negó. Pathros miró a Hafid con incredulidad y le dijo que esa estrella lo estaba siguiendo a él ya que hacia 2 horas que la venía observando en Belén y luego se había unido a la caravana y por último estaba ahí donde estaba Hafid. Pathros replicó que nunca había visto algo semejante y que esa noche nunca la olvidaria; por lo cuál Hafid contestó lo mismo.
Pathros le preguntó el porque nunca olvidara esa noche y se dirigió a la sesta del asno donde Hafid llevaba el manto y no vió nada. Pathros pensó que Hafid había vendido el manto y lo invitó a que le contara todo lo que había vivido en Belén.
Hafid prosiguió diciéndole todos los contratiempos que tuvo con personas y en un sin fin de preguntas que ponía en duda ser un buen vendedor. Luego pensó en Lisha que no podía ser un fracasado ante los ojos de ella pero igual ya lo era porque había regalado el manto.
Pathros le dijo que ese viaje fue muy beneficioso para él y para Hafid porque la brillante estrella lo había sanado de su ceguera. Luego le dijo que se preparara para otro viaje con destino a Palmira pero que esta vez fuera como camellero. Al final le dijo: “Hafid duerme en paz porque no haz fracasado”.
CAPITULO: 6
Hafid fue llamado por Pathros quién lo vió con asombro ya que se observaba muy decaído desde la última vez que lo vió. Pathros le pregunta con voz lenta que si todavia queria ser un vendedor; por lo cuál Hafid le contestó que sí.
Luego Pathros le ordenó a Hafid que buscara bajo su cama un pequeño cofre y prosiguió a contarle la historia de la manera en que la había adquirido y las condiciones que le habían impuesto al respecto.
Dicho cofre contenía diez pergaminos que decían la manera de como ser un vendedor exitoso. Pathros le había dado el cofre a Hafid con las siguientes condiciones: Sólo leyera un pergamino a la vez; que hasta que no lo entendiese perfectamente no siguiera leyendo los demás. Repartir la mitad de lo ganado a los pobres y por último que la persona a quién le diera el cofre con los pergaminos podía divulgar su contenido a los demás.
Pathros se había dado cuenta que Hafid era el indicado por la brillante luz de aquella y el acto que hizo con aquella familia pobre en Belén. Hafid acepto las condiciones y partió con el cofre y sus ojos llenos de lagrimas porque no iba a ver más a Pathros. Pero no sin antes repartirle a Pathros aquella frase que decía: “El fracaso no me sobrecogerá nunca si mi determinación para alcanzar el éxito es lo suficientemente poderosa.
CAPITULO: 7
Hafid llegó a una ciudad llamada Damasco donde por todos lados veía un centenar de vendedores aclamando sus mercancías. Hafid con temor caminaba entre ellos hasta que encontró alojamiento en una posada llamada Mosha. Rápidamente buscó el cofre y lo abrió pero llego a el nuevamente el temor. El no creía que podría llegar a ser el mejor vendedor del mundo porque no tenía el suficiente valor como todos los vendedores que se había encontrado al llegar a la ciudad. Cerró el cofre y se quedó dormido. Al día siguiente al despertar vió un gorrión que intrépidamente entro por su ventana y se dió cuenta que al igual que el gorrión el podía salir y alcanzar el éxito. Luego de eso repitió aquellas palabras sabias de Pathros: “El fracaso no me sobrecogerá nunca si mi determinación para alcanzar el éxito es suficientemente poderosa”. Prosiguió a leer el primer pergamino.
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